Efectos fisiológicos

Los efectos fisiológicos del masaje dependen de las técnicas utilizadas en el transcurso de cada sesión. No todas las técnicas reproducen todos los efectos, ni cada efecto se obtiene con una única técnica. Por tanto, el masajista deberá diseñar cada sesión en función de los objetivos previstos y de los efectos fisiológicos que desee conseguir para alcanzarlos.

Principales efectos fisiológicos del masaje:

  1. Efectos físicos.
    1. Hiperemia (vasodilatación cutánea).
    2. Vasodilatación a nivel muscular.
      1. Oxigenación.
      2. Eliminación de desechos (metabolitos).
    3. Movilización del tejido muscular.
      1. Descompresión vascular.
      2. Prevención y movilización de adherencias.
    4. Secreción de endorfinas a nivel local.
    5. Activación/inhibición de terminaciones nerviosas.
    6. Estimulación del reflejo miotático inverso.
    7. Reducción del nivel de cortisol en sangre.
  2. Efectos psicológicos.
    1. Interrupción del círculo dolor-contractura-dolor.
    2. Sensación de evasión.

Para unos faltarán y para otros sobrarán casi todos. Estos son, a grandes rasgos, los efectos fisiológicos generalmente aceptados en todo el mundo. Se pueden encontrar tantos estudios cuyas conclusiones apoyen alguno o varios de estos efectos como otros tantos que los refuten. La correlación entre las variables que afectan a la propia aplicación de cada técnica de masaje (presión, velocidad, etc.)  hace muy difícil el diseño de estudios en los que se pueda respetar el ceteribus paribus (permaneciendo todo lo demás constante).