La importancia de llamarse isquiotibiales

(Post más popular. Publicado en febrero de 2013)

Espero que el señor Oscar Wilde se tome con humor esta licencia que me he tomado pero, realmente, el tema de este post es más importante en nuestras vidas de lo que nos imaginamos.

Los citados músculos isquiotibiales reciben este nombre de manera genérica por tener su origen en el hueso isquion (a pesar de ver la pelvis como una unidad ósea está dividida en varios huesos o zonas, los isquiones son los que apoyamos en la silla cuando nos sentamos) y su inserción en la cabeza de la tibia (llamada meseta tibial), aunque en realidad son cuatro músculos bien diferenciados en la parte posterior de cada muslo (semimembranoso, semitendinoso y bíceps femoral con su cabeza larga y cabeza corta). Estos músculos, tan molestos cuando intentamos inclinar el cuerpo hacia adelante, tienen repercusión directa en nuestra manera de andar e indirecta en algunos de los dolores y lesiones que padecemos en piernas y columna lumbar. Una imagen sencilla nos ayudará a entenderlo mejor.

El acortamiento de los músculos isquiotibiales, ocasionado habitualmente por la vida sedentaria y la falta de ejercicio físico, produce unos cambios estructurales en nuestro cuerpo que- aunque no los notemos- modifican nuestro devenir diario. Dividiré estos cambios en dos grupos 1) directos e 2) indirectos.

     1)  Cambios directos. Son los que antes se ocasionan y los que tienen las consecuencias más leves. Si miramos a la figura de arriba nos podemos imaginar rápidamente que si los isquiotibiales son más cortos al lanzar la pierna hacia delante para caminar el recorrido de ésta será más corto de lo normal. Esta reducción del tamaño del paso genera una fatiga precoz del muslo y una alteración de la marcha al caminar. Consecuencias leves que se solventan con un programa de estiramientos (strechting) específicos.

     2)  Cambios indirectos. Estos pueden acarrearnos problemas más serios y de difícil tratamiento.

  1. Inversión lumbar. Como apreciamos en la figura anterior con el acortamiento  muscular se produce un balanceo posterior de la pelvis como consecuencia de esto nuestra columna intenta compensar la inestabilidad generada invirtiendo la curvatura de la columna lumbar. La modificación lumbar conlleva en el corto plazo una reducción de la movilidad, sobrecarga de la musculatura lumbar y lumbalgia. A largo plazo el pronóstico es menos halagüeño , la inversión de la columna obliga a nuestras vértebras a adaptarse, más bien deformarse, llegando a producir hernias discales y un par de enfermedades de la columna lumbar con nombre de infección extraterrestre (espondilólisis y espondilolistesis).
  2. Alargamiento del tendón rotuliano (vamos el que está encima de la rótula). Aunque es un poco más difícil de ver intuitivamente nos quedaremos con que puede provocar desde inestabilidad en la rodilla hasta desgarros musculares, pasando siempre por episodios de dolor más o menos agudo.

Todo esto nos puede parecer más o menos enrevesado pero no olvidemos que nuestro sistema musculo-esquelético no es más que un complicado juego de poleas y cuerdas. Si modificas la longitud de una de las cuerdas tiene repercusiones en todo el sistema.

Así que, aunque estéis hartos de oírlo, hay que hacer ejercicio y procurar mantener nuestros músculos lo más en forma posible. Esto también pasa por los odiados y no siempre agradables estiramientos.

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